historias-en-papel

Sin darnos cuenta somos parte de la historia de los demás hasta tal punto que esta no tendría sentido sin nosotros ni la nuestra sin la de ellos. Vivimos rodeado de ellas, las creamos, las imaginamos, hacemos que comiencen o que acaben. Incluso cuando estamos dormidos nuestra mente sigue creando historias y cuando simplemente imaginamos nace una historia nueva de la nada. La tristeza se apodera de nosotros cuando alguien muere por que una parte de nosotros mismo, de nuestra historia y de la de todos se va. ¿Podría el ser humano existir, desarrollarse, continuar, respirar, crecer, en definitiva vivir sin ellas?. Yo creo que no, que hasta el más insulso de los humanos las necesita como el aire que respira, como el agua que bebe.

 Resulta increíble que sectores de nuestra sociedad se opongan a que la gente quiera soñar, a hacer pensar que esta necesidad de imaginar son solo patrañas que no son imprescindibles para vivir. De ahi que aborrezcan a los artistas ya que si: son los artistas los que nos hacen soñar. Son ellos los que realmente nos cuentan esas fascinantes historias que nos llenan de alegría, ensanchan nuestro alma y hacen mas llevadera nuestra existencia a través del cine, la literatura, la música, la escultura, pintura y arquitectura, la fotografía etc… Para ellos, los gobernantes,las personas solo debemos trabajar con el único fin de crear su propia riqueza, la de ellos, para que puedan vivir sus absurdas y grises vidas. Así de triste es el sistema, incluso más que su vidas.

 Si. El hombre necesita historias para vivir pero resulta paradójico que esa necesidad es en la mayoría de los casos inversamente proporcional al interés que tienen en ellas. Ya nada interesa a nadie y muchos menos algo tan intangible como una historia. Sin embargo la más sencilla, la más transparente, sincera, directa, la historia más inverosímil, más enrevesada, la más bonita ejerce sobre ellos la más inexplicable de las emociones hasta el punto de reventar sus corazones de tristeza, amor, desesperación y así un sin fin de extrañas y necesarias sensaciones. Por eso aman las historias pero no darían ni un centimo por ellas. Y así de amarga se convierte la vida de los que las crean pues esa indiferencia  aunque parece que no, mata.

109088-850-478

 Yo cuento historias y sin embargo hace poco tiempo que me he dado cuenta de ello pues han sido muchos los años en los que solo me he concentrado en el medio para crearlas de la mejor forma posible. Existía como un velo entre la obra y yo, exactamente igual que el escultor que cincela el mármol se preocupa solo de la materia y no le da ninguna importancia a lo que quiere esculpir. He estado mirando el camino, la forma, el envoltorio que cubría lo que deseaba expresar. La historia para mi era casi lo de menos. Ahora el placer es mucho mayor pues una vez conocido el medio me puedo concentrar mucho mas en lo que quiero contar y puedo deciros ya sin miedo que cada una de mis composiciones esconde detrás una historia en la cual vosotros desempeñáis un papel crucial ya que podéis crear la imagen que queráis y así cada composición mía cuando llega a vosotros explota en mil pedazos convirtiéndose en infinitas y luminosas historias. Creáis la vuestra propia con absoluta libertad a partir de mi música y no sabéis el placer que eso me produce y el orgullo que siento. ¡Es maravilloso!. Quizás sea uno de los aspectos más increíbles de la música instrumental, esa libertad.