Me gustaría

 Me gustaría sentirme bien entre la gente, poder sentarme con desconocidos en el cine para ver una absurda película, reírme de lo que la mayoría se ríe, sentirme parte de ellos. Me gustaría que me importara la unidad de España y la independencia de Cataluña y colgar bonitas banderas en mi balcón. También me gustaría sentirme agusto conmigo mismo y pasarme el día dando a “Me gusta” y escribiendo ridículos tweets para dejar claro que soy “lo más”. Me gustaría poder escuchar cualquier música sin tener ningún interés por ninguna, no ponerme nervioso en reuniones de mas de cuatro personas. No ser tan invisible.

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Pongo

 No recuerdo cuando “Pongo” vino a casa, supongo que cuando nací el ya  vivía con nosotros. Era un magnifico ejemplar de Setter Irlandés de pelo rojo y lacio, fuerte, alegre, noble, bien plantado, era nuestro perro, uno más de la familia. En casa siempre hubo muchos animales, conejos, gallinas, canarios, gatos, cerdos, pero sin duda el rey era Pongo.

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Cerrando el circulo

 Aunque muchos crean que la música existe desde que Shakira publicó su primer bodrio no es así. La música existe desde que el hombre es hombre, desde que se le ocurrió golpear dos piedras o soplar por una caña. Nos ha acompañado a lo largo de la historia y diferentes bandas sonoras han sido las que han acompañado al hombre a los largo de millones de años. Al principio de los siglos esta era algo intangible que solo existía mientras se interpretaba haciéndose el silencio cuando el interprete terminaba su grecia1ejecución. A nuestros antepasados siempre les debió parecer algo increíblemente agradable pues nunca dejaron de investigar tanto en el desarrollo de los instrumentos que la hacían posible como en el progreso de las composiciones cada vez más complejas. Así, también a lo largo de la historia, la música se ha ido adaptando a los diferentes espacios donde se interpretaba surgiendo estilos muy distintos entre si que encajaban perfectamente en cada situación y estado concretos. Piezas clásicas compuestas para espacios pequeños pensadas para pocos instrumentistas donde el publico estaba mas cerca de la orquesta así como grandes orquestaciones donde el concepto global de la pieza se captaba mucho mejor en un gran espacio y a mas distancia de la orquesta sinfónica se han ido desarrollando continuamente durante siglos posteriores. Así tampoco era lo mismo un concierto de jazz en un pequeño club que un espectáculo estructurado para desarrollarse en un gran estadio de fútbol. Si no ibas a un concierto en directo era totalmente imposible escuchar música. La música se ha ido adaptando a diferentes aspectos de una manera casi sobrenatural, o mejor dicho, el hombre ha ido componiendo músicas distintas que se adaptaban perfectamente a determinado ambientes y público. Cuando los músicos dejaban de interpretar se hacía el silencio que incluso en depende de la categoría de los concierto se hacia de agradecer.

 Hasta que llegó la grabación y la música se hizo tangible. El poder grabar el sonido cambió radicalmente todos estos conceptos y pronto, como un ente independiente, como un ser vivo al margen de los hombres, ella también se supo adaptar a esta nueva situación. Aunque las primeras grabaciones (insoportables en el cilindro de Edison) eran algo difícil de soportar, daban una idea que lo que vendría muchos años después. Los músicos podían ya interpretar sus piezas una sola vez y el público escucharlos cientos de veces incluso a kilómetros de distancia. Una auténtica revolución. Conforme los técnicas de vinilo3grabación avanzaban también se iban perfeccionando las interpretaciones y la calidad, tanto del sonido como de las interpretaciones, llegaba a limites increíbles hasta el punto de que el publico cuando iba a un concierto esperaba que los músicos sonaran como en el disco cosa que la mayoría de las veces era imposible para decepción de ambos. Esto hizo que los interpretes se esmeraran en reproducir sus piezas exactamente igual que cuando las grabaron en el estudio algo que además de ser casi imposible hacia que perdiera mucho de su naturalidad original. Yo personalmente prefiero el sonido de los discos. Lo de los conciertos es algo totalmente distinto y tiene mucho que ver con todo lo que los rodea que en la mayoría de las veces tiene poco que ver con la música y si más con el acto social. La calidad de las grabaciones, siempre y cuando sea algo aceptable, también es algo que me da igual pues me fijo más en cuestiones extramusicales que en la calidad en si. Te puedes emocionar más con una pieza de Las Grecas escuchada en una radio de 15€ que en un cd oído en un superstereo en el Media Markt, quizás el ejemplo no sea el más adecuado pero estoy seguro de que me entendéis.

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 Empezamos a comprar (si, si, antes se compraba, increíble verdad?!) discos en vinilo y a grabarnos cintas de cassete sin descanso y con devoción. Llenábamos estanterías gigantes de colecciones impresionantes de nuestros artistas favoritos, grabábamos casetes con colecciones de nuestras canciones preferidas para regalarlas a amigos, en definitiva con la grabación y reproducción de música grabada entrábamos de lleno en un mundo apasionante en el que podíamos verla, tocarla, romperla, quemarla, borrarla…la música se hacia algo material.

 Con la grabación y su posterior desarrollo técnico la vida se llenó de música. La grabación digital y el desarrollo de aparatos , primero el walkman y posteriormente el ipod han hecho que la música nos acompañe en todo momento y en todas las circunstancias haciendo de la escucha algo totalmente individual y nada democrático. Cada uno oye la música que quiere y cuando quiere sin tener en cuenta a los demás y sin que los demás tengan que aguantar las castañas que nos gustan.

 Todo perfecto, demasiado perfecto. Hasta que llego el Mp3 y su recorte total. Supongo que habrá muchísima gente que no sepa que un tema en un cd pesa (ocupa en cuanto a memoria) alrededor de 45Mb (depende la la duración) y que ese mismo tema en Mp3 pesa 4/5Mb. Supongo también que esa misma gente tampoco se plantea donde están los 40Mb que faltan en el Mp3. Está claro: en la perdida de calidad pues aunque parezca que suena perfectamente hay una disminución increíble en la calidad del sonido y es aquí  donde empieza el camino de retorno al principio de todo. ¡Ah el ser humano siempre termina jodiéndolo todo!. Las empresas cuando quieren saben hacer las cosas muy bien y los avances tecnológicos para obtener mayores beneficios son capaces de obrar milagros ya que el Mp3 parece, solo parece, un verdadero milagro.

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 Este milagro unido a otro gran descubrimiento (otro milagro) como es internet hacen que la música, además de otras muchas cosas, se convierta en algo a lo que tiene acceso todo el mundo de una forma, la mayoría de las veces, gratuita. Conceptos como compartir, cultura democrática para todos etc etc…hacen que todo el mundo con un simple click pueda tener en su disco duro la discografía completa de Betty Misiego en pocos minutos (peor para él). De pronto, solo en mas de cien años, hemos cerrado el circulo. La música ya no existe mas que en nuestros discos duros. Esa intangibilidad de hace cientos de años vuelve a ser la tónica general pues el publico no quiere ya tener a sus artistas en su estantería, ni siquiera les interesa el diseño de sus Cds, ni como sonaría de verdad su último disco, ni que decir tiene el tocar el papel del libreto mientras lee las letras o se informa de los técnicos, diseñadores o fotógrafos que lo han hecho posible. De acuerdo que el Mp3 es un formato cómodo, versátil y barato…pero ya no es lo que el artista se ha currado durante años en su estudio. Es otra cosa.

 Han tenido que pasar mas de cien años, la tecnología y todo el esfuerzo que ello conlleva para llevarnos a unos niveles de perfección sonora inimaginables, pero no, nosotros preferimos tirarlo todo con por la borda y escuchar la décima parte de lo que realmente deberíamos escuchar. Ahora, parece que algunos están muy contentos de que el futuro de la música está en los conciertos en directo cuando todos sabemos que siempre tocan los mismos, los demás no existen y para colmo la mayoría son insoportables. Ahora para disfrutar de la música es necesario ir a un concierto en directo cuando también todos sabemos que lo que allí oyes (casi siempre) es algo que poco tiene que ver con la idea original del artista. Los tiempos nos obligan a volver a la época del mester de juglaría, al circo, al espectáculo para entretener al pueblo. Al compositor se le proscribe, se le envía directamente a la cola del paro y se le condena a una triste e inminente indigencia.

 Hemos llegado al final, hemos probado la miel, nos hemos embriagado con el elixir más exquisito pero hemos decidido que no, que demasiada perfección no nos satisface. ¿Nos satisface acaso algo?. La Música ya solo existe en el aire y con ello inconscientemente hemos cerrado el circulo.

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Chill out

 Un poquito harto si que estoy ya de puestas de sol, de chicas coctel en mano, pamelón blanco, enormes gafas Prada falsas sumergidas en la inevitable infinty pool, cabeza hacia atrás intentando demostrar que eso es el auténtico relax, el objetivo de cualquier mortal, lo que mola…y lo que es más triste, que esa es la puesta en escena de algo que la gente identifica con “Chill out”. La verdad es que una puesta de sol en fotografía es una cosa insulsa, vacía, aburrida e insignificante. No ilustra nada, no transmite nada en comparación con ver esa misma de puesta sol a tiempo real. Pero tampoco. La mayoría de las puestas de sol son un autentico coñazo y no tienen nada de atractivo. Casi todas son iguales. Me pregunto por que también las puestas de sol se asocian a eso que la gente llama “Chill out”, por Ibiza quizás? No creo, hay miles de puestas de sol en el mundo mucho mas impresionantes que las de Cafe del mar, me consta.

 No se si será el asqueroso sistema capitalista, el momento tan lamentable que vive la humanidad o la infinita estupidez de la gente pero siempre se tiene que asociar algo a otro algo con la única finalidad de vender y generalmente dicha asociación no tiene ningún sentido y por supuesto tampoco ninguna explicación. El “chill out” no es nada. Ni siquiera es un invento, ni una idea, ni un tipo de música, es nada…Si tuviéramos que definir algo si acaso sería un estado, un modo de vivir pero solo en determinados momentos pues vivir en “modo chill out” seria también algo insoportable.

Coucherseau-34 Tenia que decirlo pues hoy me he levantado poco “chill out” y si, estoy harto de tanta payasa, fatalmente vestida, en una playa de escándalo intentando dar envidia de su nivel de vida, todo siempre rodeado de un lujo espantoso y gente elegantemente repugnante y también fatalmente vestida. Ah! Y qué decir del Spa, que no falte el spa!. “Chill out” y spa es lo mismo. Pones en google “Chill out” y te salen millones de fotos de spas. Ufff, de verdad es tremendo esto de la mediocridad. Tremendo y aburrido.

 Sinceramente no me gusta la idea que la gente pueda hacerse sobre mi trabajo y ve las portadas del 95% por ciento de los recopilatórios de “chill out”: una chica (siempre una chica, lo siento, siempre son ellas), una puesta de sol o un spa. No creo que mi música tenga nada que ver con eso. Lo peor es la idea que la gente pueda hacerse a priori sobre tu trabajo (cosa que a estas alturas ya me da igual) cuando preguntan sobre que tipo de música haces y les contestas que te dedicas a hacer música electrónica cercana al chill out, piensan antes en una cama balinesa que en algo realmente atractivo e interesante. Es triste.

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No quiero convencer a nadie, pero de verdad mi música poco tiene que ver con infinity pool, puestas de sol, spas ni camas balinesas.

 Cuando uno compone música con aparatos electrónicos debe olvidarse por completo de la tecnología, apartarse de ella de vez en cuando para tomar perspectiva. Pero solo de vez en cuando.

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El muro

 Cuando era pequeño recuerdo que oía decir a mis hermanos los mayores, que por aquel entonces estudiaban en la universidad muy lejos de casa y eran todos muy de izquierdas, que los medios de información, de comunicación estaban todos vendidos y que por tanto no debíamos creer nada de los que decían en los informativos de televisión o en los periódicos. Por supuesto yo no entendía nada pero como desde pequeño yo ya era muy subversivo y muy antisistema repetía esta misma tabarra a mis amigos los cuales comprendían menos que yo aun estas monsergas.

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Historias

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Sin darnos cuenta somos parte de la historia de los demás hasta tal punto que esta no tendría sentido sin nosotros ni la nuestra sin la de ellos. Vivimos rodeado de ellas, las creamos, las imaginamos, hacemos que comiencen o que acaben. Incluso cuando estamos dormidos nuestra mente sigue creando historias y cuando simplemente imaginamos nace una historia nueva de la nada. La tristeza se apodera de nosotros cuando alguien muere por que una parte de nosotros mismo, de nuestra historia y de la de todos se va. ¿Podría el ser humano existir, desarrollarse, continuar, respirar, crecer, en definitiva vivir sin ellas?. Yo creo que no, que hasta el más insulso de los humanos las necesita como el aire que respira, como el agua que bebe.

 Resulta increíble que sectores de nuestra sociedad se opongan a que la gente quiera soñar, a hacer pensar que esta necesidad de imaginar son solo patrañas que no son imprescindibles para vivir. De ahi que aborrezcan a los artistas ya que si: son los artistas los que nos hacen soñar. Son ellos los que realmente nos cuentan esas fascinantes historias que nos llenan de alegría, ensanchan nuestro alma y hacen mas llevadera nuestra existencia a través del cine, la literatura, la música, la escultura, pintura y arquitectura, la fotografía etc… Para ellos, los gobernantes,las personas solo debemos trabajar con el único fin de crear su propia riqueza, la de ellos, para que puedan vivir sus absurdas y grises vidas. Así de triste es el sistema, incluso más que su vidas.

 Si. El hombre necesita historias para vivir pero resulta paradójico que esa necesidad es en la mayoría de los casos inversamente proporcional al interés que tienen en ellas. Ya nada interesa a nadie y muchos menos algo tan intangible como una historia. Sin embargo la más sencilla, la más transparente, sincera, directa, la historia más inverosímil, más enrevesada, la más bonita ejerce sobre ellos la más inexplicable de las emociones hasta el punto de reventar sus corazones de tristeza, amor, desesperación y así un sin fin de extrañas y necesarias sensaciones. Por eso aman las historias pero no darían ni un centimo por ellas. Y así de amarga se convierte la vida de los que las crean pues esa indiferencia  aunque parece que no, mata.

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 Yo cuento historias y sin embargo hace poco tiempo que me he dado cuenta de ello pues han sido muchos los años en los que solo me he concentrado en el medio para crearlas de la mejor forma posible. Existía como un velo entre la obra y yo, exactamente igual que el escultor que cincela el mármol se preocupa solo de la materia y no le da ninguna importancia a lo que quiere esculpir. He estado mirando el camino, la forma, el envoltorio que cubría lo que deseaba expresar. La historia para mi era casi lo de menos. Ahora el placer es mucho mayor pues una vez conocido el medio me puedo concentrar mucho mas en lo que quiero contar y puedo deciros ya sin miedo que cada una de mis composiciones esconde detrás una historia en la cual vosotros desempeñáis un papel crucial ya que podéis crear la imagen que queráis y así cada composición mía cuando llega a vosotros explota en mil pedazos convirtiéndose en infinitas y luminosas historias. Creáis la vuestra propia con absoluta libertad a partir de mi música y no sabéis el placer que eso me produce y el orgullo que siento. ¡Es maravilloso!. Quizás sea uno de los aspectos más increíbles de la música instrumental, esa libertad.

 

Los muñecos de plastilina, la poesía y la muerte

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Les retorcía los brazos y las piernas de todas las maneras posibles hasta que conseguía la postura que deseaba. A ninguno le faltaba el más mínimo detalle ya que los trabajaba durante horas. Una vez terminados ellos y sus instrumentas los colocaba sobre una plataforma de plástico que pillaba de cualquier parte. En esta plataforma abría pequeños agujeros en los que insertaba bombillitas de colores de esas que se ponen en los belenes y en los arboles de navidad y que parpadean de diferentes modos. Una vez todo organizado ponía esta plataforma con los muñecos de plastilína, todos con su instrumentos y sus amplificadores, encima de la mesa, enchufaba las luces y ponía una pequeña radio, daba igual lo que sonara e incluso algunas veces no ponía nada, la música ya estaba en mi cabeza. Me sentaba delante, muy cerca apoyando la barbilla sobre mis brazos cruzados y permanecía así, sin moverme, dejando que mi imaginación hiciera el resto. Yo era uno de esos pequeños muñecos encima del escenario agarrado a mi guitarra y bañado por enormes focos de colores. Era como asistir a uno de mis propios conciertos, era lo que yo quería hacer, era el sueño de mi vida…Una voz llegaba de lejos, venia como de otra dimensión y poco a poco me despertaba de aquel sueño, me sacaba de aquella fantasía. Me llamaban para cenar y se acabó el concierto.

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 En aquellas tardes interminables a cada uno de nosotros se nos ocurría algo dependiendo de los gustos de uno o de otro. Así por ejemplo uno de nuestros amigos organizaba procesiones de semana santa cuando esas fechas se aproximaban. Se trataba de un tipo extraño con un aspecto un tanto inquietante y que padecía con frecuencia ataques epilépticos. Su obsesión era la religión en todos sus aspectos aunque mucho me temo que prefería toda la parafernalia que rodeaba a la iglesia a aspectos más espirituales, aunque por supuesto no voy a dudar de la profundidad de su fe ya que creo que en la actualidad ha llegado a ser el sacristán de la parroquia de mi pueblo, todo un logro. Pues este amigo nuestro organizaba todo lo que era una autentica procesión con sus “romanos” con tambores y todo. Para ello nos agenciábamos unas latas de aceite de motor de coche vacías y con una cuerda nos la cruzábamos al cuerpo a modo de tambor la cual aporreábamos con dos palos con autentica pasión para desesperación de los vecinos. En dos filas nos alineábamos a ambos extremos de la calle rodeando a un amigo que iba haciendo de Cristo. Hacíamos recorridos por el barrio algunos más largos que otros dependiendo del público que acudía a ver semejante espectáculo. Cuando nos hinchábamos de tanto ruido, pues era realmente insoportable, tirábamos las latas (conciencia ecológica se llama eso) y nos íbamos a casa como si nada hubiera pasado. Aquello tenia que ver bastante poco tanto con la religión como con nuestra fe. Una pena no tener ninguna foto de esos momentos.

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 Otras tardes me entraba la vena de ser escritor y me pasaba las horas encerrado en mi cuarto golpeando la “Olivetti” de mi padre y escribiendo poesía o alguna insufrible obra de teatro que normalmente era rechazada de inmediato por mi profesor en la escuela cuando se la enseñaba pues trataba de personajes tan interesantes como Sandokan o Curro Jimenez. Mas tarde escribiría musicales con música de Iceberg, Bloque o Hilario Camacho los cuales el destino hizo que jamás se representaran por suerte para el arte y la humanidad. Estaba claro que mi carrera como escritor tenía los días contados. De esta manera brotaban perlas como esta:

                               “Que más da la verdad que la mentira

                               Si la verdad miente y la mentira

                              Justifica lo que ya no se puede remediar

                              A causa de las mentiras que afirma la verdad!!!”

 En cierta ocasión mi Madre tuvo que irse a Madrid ya que una de mis hermanas estaba punto de dar a luz y yo como siempre me fui a casa de mis amigos los gemelos. El recuerdo de aquel café con leche de por las mañanas aun me acompaña. Una de esas mañanas me despertaron los gritos de la Madre de mis amigos que llegaban desde la planta de abajo comunicándome que mi tía había muerto. En ese momento sentí algo nuevo, una sensación de autentica desolación y tristeza, una agitación desconocida que hizo que los ojos se me inundaran en lagrimas pero esta vez las lagrimas eran de verdad. Era el dolor de la perdida. Se trataba de la madre de mi tía, la “chacha Nana” (se llamaba Feliciana) y que para nosotros era la abuela que nunca tuvimos, además de por la edad, por el amor sincero que le profesábamos. Vivió durante muchos años en mi casa y por ello crió a muchos de mis hermanos hasta que su hija se la llevó a vivir con ella. Incluso ya viviendo con su hija pasaba los días enteros en mi casa y al anochecer la acompañaba yo o alguno de mis hermanos del brazo a su casa. Una mujer increíble, una vida dura, un recuerdo imborrable. Fue la primera vez que sentí la muerte de alguien sin saber que a partir de entonces la vida se convertiría en una sucesión de perdidas irremplazables hasta el punto de hacerla casi insoportable.

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Pinturas de Juan Sotomayor.

Repetición

Todo en la vida es repetición. La naturaleza, el mundo, todas las cosas e incluso nuestra propia vida es idéntica a otras que existieron antes. El aburrimiento es solo el resultado de una repetición sin fin. La vida como un eterno “loop”. Sobre ello se ha escrito mucho, muchas teorías complejas y infinitas y que nos producen un tedio insoportable. Sin ir más lejos todo lo relacionado con los fractales. Teorías incomprensibles solo para mentes mucho más científicas que la mía. Aun así conviene recordar de que se trata:

“Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del latín fractus, que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras naturales son de tipo fractal. La propiedad matemática clave de un objeto genuinamente fractal es que su dimensión métrica fractal es un número no entero.”

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Un concepto difícil de comprender en toda su extensión. Difícil y aburrido. Yo no voy a teorizar, entre otras cosas por que me pierdo. Además no tengo ni idea.

Prefiero hablar de la repetición en el arte, más concretamente en la música. Decir que el pop es repetición quizás sea un atrevimiento lo mismo que afirmar que la música pop es una eterna reiteración de formulas que en la mayoría de los casos aburren a Maria Santísima.

A mi se me ha acusado de repetirme con frecuencia. Yo mismo tengo a menudo la sensación de estar haciendo el mismo tema una y otra vez desde que empecé a componer música hace muchos años. Pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. ¿Conocéis a algún artista que de una manera u otra no se repita?. Conviene puntualizar algunos aspectos. Uno de ellos es la imitación de uno mismo, ese si que es un problema el cual es el resultado de querer repetir una formula que económicamente (o a causa de un éxito fortuito) ha funcionado y que dice bastante poco a favor de quienes los practican y que desgraciadamente son muchos artistas. Otra cosa muy distinta y que también conviene destacar es la existencia de un lenguaje artístico propio y que a priori (y más si desconocemos la obra de determinado artista) nos puede parece una reiteración continua de una formula. Artistas como Philip Glass, Michael Nyman…etc…podrían parecernos extremadamente aburridos ya que sus propuestas son muy parecidas y sin embargo lo que ocurre es una cosa bien distinta: su lenguaje es tan personal, tan único, contiene tal fuerza que solo con oír tres notas seguidas de una de sus obras averiguamos con facilidad de quien se trata.

"Campbell's Soup Cans" (1962) by Andy Warhol are shown in this undated photo released to the press on Aug. 10, 2011. The works are synthetic polymer paint on 32 canvases, each 20 x 16". Source: Museum of Modern Art via Bloomberg EDITOR'S NOTE: NO SALES. EDITORIAL USE ONLY.

Andy Warhol hizo de la repetición un un riquisimo mundo visual y se convirtió en uno de los más importantes artistas de lo que se llamó el “pop-art”. Simplemente repetía fotos y las pintaba (además de otras muchas cosas). Así de sencillo. Lo más importante es que de elementos ya existentes creó un universo totalmente nuevo. Son y han sido numerosos artistas los que han hecho de la reiteración su proceso natural de trabajo llegando a los más altos niveles de expresión y de creación artística. Ahí era donde yo quería llegar. La repetición en si es algo inservible, algo aburrido y carente de interés sin embargo si combinando elementos que ya conocemos creamos algo nuevo esto adquiere una significación y un valor fuera de toda duda. Eso ocurre con muy poca frecuencia en la música pop y rock. ¿Quien no se aburre cuando ve a 6 tíos con sus guitarrones colgados repitiendo lo que hicieron otros hace mas de cuarenta años (e incluso peor)?. Se lleva repitiendo la misma formula década tras década sin ninguna innovación y pocos artistas son los que se libran de ello y arriesgan introduciendo novedades en estas formulas ya caducas. Yo me pongo enfermo cuando descubro un grupo aparentemente novedoso (“indi”?) y así que oyes cuatro acordes te das cuenta con estupor que quizás lo mas innovador sea el diseño de sus zapatillas, algunas veces ni eso. Además de producir bastante pereza resulta patético. Y lo que más me sorprende es que les va muy bien e incluso gozan del favor de la critica y el público pavoneándose ante quienes por avanzados y novedosos sufren el mayor de los ostracismos. ¿Que nos está pasando?. Y bueno, hasta ahí todo bien. Lo peor es cuando lees o escuchas en sus entrevistas que se sienten orgullosos de no haber descubierto nada, de no innovar, jactándose incluso que lo que les gusta es hacer lo que ya hicieron y siguen haciendo cientos de miles artistas antes. Encima se lo creen.

Yo siempre he considerado que la expresión artística debe tener cierta evolución, sea en el sentido que sea. Cualquier artista, debe adquirir un compromiso que ya le viene impuesto por el solo hecho de crear, debe enfrentarse a la creación con un afán innovador. Si no hay un compromiso no hay nada. La música como divertimento, como hobbie… es totalmente respetable pero yo no estoy hablando de eso.

Quizás a este texto debería haberle llamado “Aburrimiento” en vez de “Repetición”.